Las vacaciones de verano se fueron

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Las vacaciones de verano se fueron

Mensaje  puck el Lun Oct 27, 2014 10:01 pm

Tras algunos meses de incertidumbre, en una guerra abierta en el colectivo de los registradores, se han sucedido una serie de acontecimientos ajenos e internos sobre los que me gustaría reflexionar, en relación a nuestro propio colectivo.

Al principio del verano escribí: “Hay 2 cosas que pueden salvarnos. En primer lugar, la fortuna…, Gallardón sufre un infarto, el Director General y el Decano mueren de otro al conocer la noticia y el vacío de poder hace que la legislatura finalice sin reforma… A igual nivel está la ya denominada en ámbitos gubernamentales impugnación sistemática de pataleta funcionarial. Poco probable, como que seamos tan imbéciles para hacerles una huelga a Gené y compañía, que nos pondrán un sueldo digno y que ya sabemos que eso representa inaplicar el convenio... Por cierto, compañeros, alguien conoce inaplicaciones FORMALES de convenio, mejorando o empeorando... Cuánto cagón hay aquí....”.

A veces, parece que la suerte se alía con mis ideas, y ciertamente sucedió un acontecimiento de “fortuna”, Gallardón en un ataque de honestidad sin parangón en su ámbito renunció a su cargo tras perder sus apoyos en el gobierno para sacar adelante una ley del aborto más indecente que la que sacó Zapatero, lo que ya es decir, y carente del más mínimo apoyo o consenso. Legislar así en un país con mayorías de alternancia es una demostración del lamentable nivel político en el que nos vemos gobernados.

Este acontecimiento, en primer lugar, ha paralizado una horrorosa demarcación, pero una vez más, tengo que dejar una cosa clara. La demarcación no es “mala” por agrupar oficinas sino por que como la del año 2007 no tiene en cuenta las necesidades del servicio público que prestamos en nuestras oficinas, y cuya optimización es la única garantía real de nuestros puestos de trabajo. Era un castigo sin inteligencia y prescindiendo de las necesidades reales a cubrir, o al menos sin argumentarlas mínimamente.

La demarcación con agrupaciones sistemáticas en ciudades con más de 1 registro, y la asunción del Registro Civil, el Registro Electrónico, y las nuevas funciones derivadas de la jurisdicción voluntaria, e incluso el impulso definitivo de una coordinación con el catastro adecuada que extendiera la seguridad jurídica al objeto del derecho inmobiliario, la finca registral, son reformas lógicas y bien incardinadas, deberían haber sido un impulso al servicio registral que lo introdujera en el siglo presente, le diera valor y una valía añadida que podría haber garantizado nuestros puestos de trabajo, si se hubiera hecho por el interés general y no bajo intereses corporativos y empresariales, en los que a través de dos bandos hemos podido comprobar y se ha mostrado públicamente que la privatización de este servicio ha generado un grupo de poder que se ha alejado de lo que es su función primordial, el servicio público.

Es evidente que el sistema está casposo, las oficinas como pequeños organismos descoordinados y carentes de la más mínima uniformidad sistemática y de actuación, son objeto de críticas sistemáticas por usuarios y han sido objeto de advertencia desde la Unión Europea. El arancel empieza a ser objeto igualmente de una visión crítica, tanto desde nuestros usuarios como desde la administración. Y por último, las modificaciones tecnológicas empiezan a hacer inviable unas oficinas basadas en el folio personal. En este sentido, el Director General tenía razón de base en sus planteamientos del registro electrónico y de que lo único que podemos es asumir nuevas funciones para revalorizar el servicio que prestamos –Sólo le ha faltado evitar pucherazos no sólo del Colegio, sino también de los suyos, pero el problema es que ellos mismos han instaurado el pucherazo sistemático y ninguno tiene autoridad moral o real para cortarlo de raíz-. Una lástima que cayera en la trampa de aupar intereses económicos amigos en su reforma y no tuviera el más mínimo talante negociador con la parte contraria también equivocada y sobre todo egoísta, formada por los asamblearios de sus compañeros de negocio, que iban diciendo por ahí que la democracia son “ellos” y no el gobierno elegido por los españoles, y menos éste suyo tan afín, tela.

La opción de quedarnos como estamos, representa el riesgo cada día más evidente, de que en determinado momento, desde Europa se nos exija cumplir con reglas de competencia y cerrar chiringuitos notariales y registrales, sin más. Lo cierto es que la confrontación entre registradores nos ha mostrado como acudir a los periódicos a sacar las propias vergüenzas a la opinión pública, eso que tanto temíamos hacer, ellos lo han hecho sin menor consideración. Asuntos como la ahora “nueva” futuver, que parece que nació ayer, sin entrar en los pelotazos de “agora” o las misteriosas cuentas colegiales, la empresa inmobiliaria de los registradores, el escándalo del edificio de Madrid, en el que todavía nada se ha publicado nada de la gestión del señor Alfil, y del Grupo Carlyle… Pero no pasa nada en el país de los ERES de Andalucía, el caso Gurtel o los Puyol… No pasa nada, por el momento, ya que los registradores nos han explicado minuciosamente que el arancel no es suyo, que su destino no es el que le están dando, y que sus funciones entran en claro conflictos de intereses con sus “otras empresas”, y todo ésto, ellos solitos…

Lo que los 2 grupos de registradores han peleado no es el inmovilismo frente al cambio honesto y honrado en búsqueda de prestar un servicio más adecuado, sino el “qué hay de nuestros intereses económicos ya, y el habrá que esperar a más adelante pero de momento no es que nos estemos muriendo de hambre” y en medio de esa discusión, una misma percepción, EN TODO CASO SIEMPRE PODREMOS APRETAR A LOS EMPLEADOS Y OBTENER MAYORES INGRESOS REDUCIENDO COSTES SALARIALES.

Nosotros hemos asistido como auténticos peleles a una discusión en la que se nos decía que la demarcación va a provocar despidos, como si ahora no los hubiera, por parte de una patronal que quería un convenio a sueldos fijos de mil eurista –los que están en la DG- y mantener el porcentaje reduciéndolo un poco –para joder a los que desde la DG argumentaban que las agrupaciones generarían reducción de costes laborales-. No sé si me explico, hemos tomado partido por unos o por otros, y ambos en todo caso, se limitan a machacarnos en todo lo posible.

Ante esta verdad absoluta, que debe ser la única base en la que fundamentemos nuestra posición personal y colectiva frente a todas estas reformas, es necesario analizar las distintas posiciones que se han generado en nuestro colectivo, y en este caso intentaré explicarlas con las mayor objetividad posible, siendo consciente de que esta verdad es la que hace que cualquier actual intento de reacción social sea imposible en nuestro colectivo:

1º.- Hay un colectivo, poco numeroso, de personas cuya remuneración en sus oficinas tiene una distancia tremenda frente a las de sus compañeros, que en esta época de crisis marca la diferencia en su concepción de la situación. Estas personas en unas oficinas agrupadas hubieran visto, por una parte, la necesidad de adaptar sus funciones casi gestoras a oficinas más complejas con varias personas con su misma situación. Como los registradores, estos compañeros se veían molestos porque el nuevo sistema alteraba sus capacidades y les hacía entrar en conflicto con otros, sin entrar a valorar el hecho de que semejante situación podría haber provocado la tentación de aplicar sobre ellos la reforma laboral en su extremo más radical, el despido objetivo. Una amenaza con poco riesgo económico normalmente ya que estamos ante compañeros con una enorme antigüedad, pero que alteraba igualmente la cómoda situación de muchos de ellos que durante años han asumido funciones casi de dirección que en una oficina más compleja quedarían en menos manos teniendo que adaptarse a lo mejor a tareas ya olvidadas. Estos compañeros se oponían a la demarcación, como sigue oyéndoseles quejarse el convenio colectivo, un convenio en el que ellos siempre han perdido, en detrimento de los registradores en algunos casos, y en todos en detrimento de los compañeros con menor salario –ellos siempre argumentan lo primero, pero lógicamente nunca hubiéramos podido contar con ellos mismos en caso de intentar una acción sindical, véase huelga, para lograr arrancar una mejora salarial objetiva por presión sindical a los registradores, esto es así de evidente-. Lógicamente sus intereses personales les hacen ciegos ante el hecho de que este pasado fin de semana se haya jubilado María Purificación García Herguedas, notaria, registradora del número 4 de Madrid, y una mala persona. No lo digo por personalizar, sino por el simple hecho de que esa plantilla hubiera debido ser finiquitada en su totalidad por semejante personajillo, y a continuación el nuevo registrador hubiera podido recontratar con antigüedad cero, a la parte que le interesara de los compañeros de ese Registro, donde el convenio colectivo goza de una enorme reputación.

Debo matizar que no entro en las cualificaciones profesionales JURÍDICAS que AHORA reconoce el nuevo convenio, ya que presumo de tenerlas y no estoy en dicho grupo, lo que pasa con muchos que conozco, conociendo también muchos del grupo 1º cuya base jurídica experimentada es alta, pero siendo su capacidad de adaptación a las nuevas reformas legislativas y tecnológicas, manifiestamente insuficiente, salvo muy honrosas excepciones.

2º.- Hay un colectivo, el más numeroso de personas a las que en una situación intermedia el convenio vigente les ha reducido el sueldo de manera minima, la reducción exponencial de salarios se debe a la crisis, que todo hay que recordarlo, pero que a cambio han recibido, si se atreven a reclamarlo, un salario base que les permite ser mileuristas a final de todos los meses. Estos compañeros no están satisfechos con el convenio, lógicamente, pero no están disgustados con él. Entre este grupo me encuentro, y nos caracterizamos, no yo precisamente, por estar bien calladitos. La demarcación nos daba cierto miedo, pero siempre teníamos la sensación de que para ganar lo que ganamos, tampoco pasa nada si lo hacemos en estas oficinas, que total por lo que nos pagan serían estúpidos si nos echaran, o en donde sea. Tengo compañeras que venir a trabajar les cuesta dinero, sinceramente. Este grupo prefería que la demarcación se parara “por si acaso” pero no iba a levantarse en armas por los registradores, como el primer grupo hubiera deseado.


3º.- Por último, está el colectivo de “peor no vamos a estar”, aquellos compañeros que bajo el yugo del grupo 1º contemplan con estupor como mientras les pagan una miseria al año, otros van a comer con el Registrador, y luego vuelven a la tarde para cerrar la oficina. Entendámonos, estos compañeros están deseando que algo cambie, aunque sólo sea para perder de vista a personas que justifican su posición, no en su trabajo, sino en el que “obtienen” de los demás.

Vistos los grupos ahora me quedan los ejemplos sangrantes:

Los hay del grupo 1º diciendo que debemos “hacer algo” como siga para adelante la demarcación porque va a motivar despidos. Conozco un caso así y es literalmente verdad, de un individuo que se encargó de que se hiciera un ERE temporal en su oficina para no bajar de 5000 al mes y que luego cuando vino el trabajo, ya no estaba dispuesto a ganárselo currando y volvió a coger a la gente que había echado, y curiosamente “ahora” le preocupan los despidos de sus compañeros, ¿O sería el suyo?. En Madrid de 55 quedaba 2 y 55 jefecillos temían por su posición económica, lógicamente éste más que muchos otros….

Los hay que no querían saber nada, “cuando llegué ya me preocuparé”. Estos son luego cuando se encuentran con la carta de despido objeto irían diciendo por ahí “pero cómo me ha pasado a mí, si no he hecho nada…”. Pues eso, no haces nada y luego las quejas serían esas de “y a qué espera el sindicato para hacer algo”, pues a que gente como tú ponga sus huevos encima de la mesa, ya que el sindicato con cartitas no representa presión alguna, eso sí un sindicato con un colectivo activo apoyando puede hacer cosas como las que suceden en el metro de Madrid, sencillo ¿Verdad?.

Los hay apoyando la demarcación con agrupaciones diciendo, gano el base, soy el que está en el peor registro y teniendo como vienen, yo trabajo por una mierda de sueldo, si hay suerte, tras dejar amigos y familia, necesitarán alguien que les saque el trabajo, luego a lo mejor me quedo, y si no, para lo que gano, quizá lo gane mejor en un supermercado…. Es una posición que tras el convenio colectivo y los mínimos, debería asustar a los registradores, si quisieran mantener cierta calidad de prestación de servicios, pero parece que como todos los empresarios de este país juegan con que nadie está interesado en la calidad del servicio y actualmente con el mercado laboral con 6 millones de parados, nuestro valor es mínimo para ellos.

Y lo que no hay es gente dispuesta a pelear de cara por su puesto de trabajo, y si es necesario perderlo por dignidad y honestidad dejar a sus familias en la calle por la sensación evidente de que esa actitud puedes tenerla si no tienes nada que perder y contigo un colectivo entero. En este caso, somos un colectivo así, pero nuestra peculiar configuración, no nos permite verlo. Esto está cambiando y lo hará más en un corto medio plazo, no me cabe duda. Hoy la brecha entre los que cobran mínimos la mayor parte del año y los que siguen bien, es tan radical como socialmente se han aumentado las diferencias entre los trabajadores en nuestro país, y esa radicalización de situaciones tendrá una evolución favorable al nacimiento de una organización que agrupe los intereses de aquellos más desfavorecidos en nuestras oficinas. Ese es el futuro del sindicalismo en nuestras oficinas, y es un futuro que está llegando ya, sobre todo si la apreciación que tengo del 2º convenio colectivo no dista mucho de su realidad.

El convenio colectivo de 2013 como el del año 1992 tiene un paralelismo, la situación de urgencia, en el 92 por la transformación de nuestra relación jurídico administrativa en laboral lo que debemos agradecer en su mayor grado a algunos compañeros del mercantil siervos absolutos de los registradores, y en nuevo tiene la reforma laboral como el marco que por fortuna para nosotros pudieron vislumbrar las personas que sustituyeron a la anterior dirección del sindicato mayoritario, carente de los conocimientos técnicos necesarios para analizar la situación real creada. Ambos convenios eran empeorar nuestra situación ante una presión externa absoluta e incontrolable, sin mayor capacidad operativa ante un colectivo servil y amansado que es incapaz de reivindicar sus propios derechos y profesionalidad. Unos porque no la tienen, otros porque están del lado de su familia, y otros porque temen irse a la calle, el miedo ese gran amigo del empresario.

Sin embargo ese convenio, ha devenido en una nueva muestra del cambio sindical que representa, ya que favorece a unos trabajadores frente a otros, sin poder mermar económicamente al empresario, no había fuerza para ello. Pero para nosotros debe ser un mensaje claro: Se acortan enormemente las diferencias entre empleados y los que más ganaban pasan a ganar menos, muchísimo menos en los meses de mínimos, y los que ganaban menos pasan a tener un suelo que dista mucho de ser un mínimo justo pero que muchos reconocen como un mínimo muy superior al hasta entonces existente.

Hay otro cambio sindical, el de los que estudiaron la reforma laboral y posteriormente la jurisprudencia ha confirmado, en materias como que nuestra subrogación era convenida no del ET, que nuestro primer convenio carecía de cláusula de ultraactividad y por tanto no era aplicable la parte jurisprudencial que está intentando prorrogar los convenios que tienen tales cláusulas, NUNCA EL NUESTRO, y los efectos posibles a niveles de despidos y extinciones de relaciones laborales que hubiera supuesto el desproveer al colectivo de un marco convenido, lo que por cierto sabían TODOS los negociadores, en mayor o menor medida por que así nos encargamos de transmitirlo compartiendo información en una labor sindical que otros nunca reconocerán, ni falta que hace.

Visto lo cual, ahora esperaremos, algunos hemos tomado muchas notas de todo lo sucedido, y tenemos muchas ideas de a quién y de qué manera les puede interesar en unos meses, todo lo que ahora ha pasado.
Un saludo.
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